Es un proceso mediante el cual se aplica humo a los alimentos, utilizando temperaturas por debajo de los 30°C para evitar su cocción. Esta técnica se aplica para alimentos que quieras impregnarle sabores ahumados o conservar su sabor. Es importante que algunos alimentos, sobre todo pescados, sean previamente curados con sal para impedir el crecimiento de bacterias y para absorber la humedad; esto lo hace más hostil para gérmenes para evitar que se descompongan durante el proceso del ahumado en frío.